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Renta variable de gestión activa

Por qué los datos son el nuevo oro

Cómo se puede aprovechar esta oportunidad con algunas de nuestras estrategias

Ai data centre

Duración: 6 Mins

La inteligencia artificial (IA), la conectividad digital, la automatización y la computación en la nube están impulsando un crecimiento exponencial en la creación, el almacenamiento y el procesamiento de datos. En conjunto, están transformando el funcionamiento de las economías.

Pero los datos no son intangibles. Detrás de cada consulta de IA se esconde una vasta infraestructura física que consume energía, materiales y capital a gran escala.

A medida que aumentan los volúmenes de datos, también lo hace la intensidad energética de la economía digital. Esto genera importantes oportunidades de inversión en infraestructuras y en las cadenas de suministro que las hacen posibles. Vamos a analizarlo con más detalle.

El centro (de datos) del mundo

En el centro de este cambio se encuentran los centros de datos: la columna vertebral física de la economía digital. Hoy en día, representan alrededor del 3-4% del consumo total de electricidad de EE. UU. Se espera que esa cifra aumente hasta el 11-12% durante la próxima década a medida que se acelera la demanda, lo que requerirá más de 500.000 millones de dólares de inversión solo en infraestructura de centros de datos. Por su parte, Europa sigue una trayectoria similar. [1]

La rápida adopción de la IA consume fundamentalmente más energía que las oleadas de digitalización anteriores. Las cargas de trabajo de la IA dependen en gran medida de las unidades de procesamiento gráfico (GPU), en lugar de las unidades de procesamiento central (CPU) tradicionales. Las GPU consumen entre tres y cuatro veces más energía que las CPU. Se prevé que su implantación generalizada aumente en torno a un 12% la demanda mundial total de energía para 2030. Incluso acciones sencillas ilustran este cambio: una búsqueda basada en IA puede consumir casi 10 veces más electricidad que una búsqueda estándar en Internet. [1]

Impulsando la economía de los datos

A medida que los sistemas digitales se vuelven más autónomos y conectados, la intensidad de datos aumentará aún más. Los vehículos autónomos, por ejemplo, pueden generar hasta 40 terabytes de datos por hora a partir de cámaras, radares y sensores, lo que equivale a 5 billones de correos electrónicos o a 3.000 años de «doom scrolling» ininterrumpido en un iPhone. [2]

Satisfacer este aumento de la demanda de datos y computación requiere una expansión significativa del sistema energético mundial. Tras años de estancamiento, la demanda de electricidad se está acelerando en los mercados mundiales. Las energías renovables ya no son un simple sustituto de la generación con combustibles fósiles, sino que se están convirtiendo en una fuente esencial de capacidad incremental. Para 2030, se espera que alrededor del 70 % de la nueva generación de energía provenga de fuentes renovables, lo que requerirá una inversión global estimada de 8 billones de dólares. [3]

Al mismo tiempo, las redes eléctricas deben ampliarse y modernizarse para hacer frente a mayores cargas, a una mayor intermitencia y a la concentración geográfica de los centros de datos. La transmisión, la distribución, el almacenamiento de energía y la resiliencia de la red se han convertido en factores críticos para la economía digital.

A pesar del despliegue récord de energías renovables, más del 80 % de la demanda energética mundial sigue cubriéndose con combustibles fósiles, mientras que el consumo energético global continúa aumentando. Esa combinación pone de relieve tanto la magnitud como la longevidad de la oportunidad de inversión creada por la transición energética impulsada por los datos.

¿Qué significa esto para los inversores?

Hay varias formas de aprovechar esta oportunidad dentro de la renta variable activa, incluyendo las infraestructuras y los minerales del futuro. Veamos cada una de ellas por separado.

Las infraestructuras cotizadas se sitúan en el centro de esta transformación. El mayor cuello de botella para la expansión de la IA y el crecimiento de los datos no proviene de la demanda de los usuarios, sino del suministro energético y las infraestructuras de apoyo. En Aberdeen Investments, nuestra estrategia de infraestructuras invierte en empresas de servicios públicos que ayudan a salvar esta brecha, en particular aquellas que suministran energía renovable. A diferencia de muchas estrategias, también incluimos las telecomunicaciones como una posición fuera del índice de referencia. Invertir en operadores de torres de telefonía móvil respalda el crecimiento continuo de los datos móviles y la conectividad digital.

Tomemos como ejemplo a Helios Towers. Es propietaria y opera torres de telefonía móvil en África y Oriente Medio, incluyendo países con tasas de penetración móvil relativamente bajas, como la República Democrática del Congo y Tanzania. En mercados de rápido crecimiento, el aumento del uso de datos significa que operadores de torres como Helios se benefician de una demanda sostenida, contratos a largo plazo y altas barreras de entrada.

En Alemania, RWE es uno de los mayores generadores de energía de Europa y un importante inversor en energías renovables. Las empresas de servicios públicos como RWE desempeñan un papel fundamental a la hora de suministrar la energía fiable y escalable de la que depende la economía digital.

Profundizando un poco más

La segunda forma de acceder a esta oportunidad es a través de los minerales del futuro: los componentes básicos de los sistemas energéticos modernos. La electrificación y la digitalización de la economía global requieren un uso intensivo de materiales. El cobre es esencial para la transmisión de energía y la conectividad de los centros de datos. El aluminio sustenta las infraestructuras ligeras. El litio y el níquel respaldan el almacenamiento de energía y la resiliencia de la red.

A medida que el crecimiento de la IA y los datos impulsan al alza la demanda de electricidad, también impulsan la demanda de los minerales críticos necesarios para construir, conectar y alimentar el sistema. Estos factores impulsores de la demanda son estructurales, a largo plazo y están respaldados por múltiples megatendencias.

En este sentido, contamos con una estrategia que ofrece una exposición específica a empresas posicionadas a lo largo de estas cadenas de suministro, captando a los beneficiarios de las fases iniciales de la transición energética impulsada por los datos. Si bien el enfoque principal se centra en la extracción y el procesamiento, existen oportunidades a lo largo de toda la cadena de valor, desde la producción inicial hasta las aplicaciones finales, pasando por los materiales avanzados, el reciclaje y la sostenibilidad.

Un ejemplo lo encontramos en Kazatomprom. Es el mayor productor mundial de uranio, un combustible clave para la energía nuclear, y el que ofrece los costes más bajos. A medida que los sistemas eléctricos se ven sometidos a una presión cada vez mayor, la energía nuclear ofrece una fuente estable y baja en carbono de energía de base, lo que convierte a productores como Kazatomprom en una parte importante de la ecuación energética de la economía digital. Sus métodos de extracción in situ también le otorgan unas de las mejores credenciales medioambientales del sector.

SQM es un productor líder de litio, un insumo crítico para las baterías y el almacenamiento de energía. El litio desempeña un papel vital en el almacenamiento de energía y en la mejora de la resiliencia de los sistemas eléctricos. Por su parte, SQM se beneficia del acceso a recursos de alta calidad y bajo coste, así como de una cartera de proyectos alineados con el crecimiento a largo plazo de la demanda de litio.

Conclusiones

Los datos pueden ser digitales, pero su valor se materializa en el mundo físico. Al igual que el oro necesita mineros y maquinaria, los datos dependen de la energía, la infraestructura y los minerales críticos. Para los inversores, esto crea oportunidades de inversión tangibles y a largo plazo más allá de los titulares tecnológicos.

Las empresas se han seleccionado únicamente con fines ilustrativos para demostrar el estilo de gestión de inversiones aquí descrito y no como recomendación de inversión ni indicación de rendimiento futuro.

[1] Fuente: McKinsey & Company: «Cómo los centros de datos y el sector energético pueden saciar el apetito de energía de la IA», publicado el 17 de septiembre de 2024 (autores: Alastair Green et al.)

[2] Fuente: Aberdeen Investments, marzo de 2026

[3] Fuente: BloombergNEF (BNEF), Energy Transition Investment Trends (ediciones 2023-2025)

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Capacidades destacadas

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