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The Witt

Las encuestas están fallando

En primer plano: los mercados de predicción no pueden corregir las encuestas de opinión si se limitan a copiarlas

Author
Senior Emerging Markets Economist

Duración: 4 Mins

Date: 16 oct 2026

Las elecciones de mitad de mandato de noviembre en Estados Unidos determinarán el equilibrio de poder en Washington y hasta qué punto la agenda del presidente podrá salir adelante en el Congreso. Las encuestas apuntan a una ola demócrata, y los mercados de predicción coinciden.

Sin embargo, las últimas elecciones han supuesto una cura de humildad tanto para los encuestadores como para quienes, como yo, hacemos previsiones, porque las encuestas pueden equivocarse.

Considero que los mercados de predicción solo pueden actuar como una referencia independiente cuando los participantes utilizan otras fuentes de información. Si los mercados con poca liquidez simplemente siguen las encuestas, creo que corren el riesgo de repetir el mismo error.

Las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024 son un buen ejemplo.

La agregación reduce el ruido aleatorio, no los sesgos compartidos

Un resultado que desafió a las encuestas

Posteriormente, los analistas explicaron la contundente victoria de Donald Trump por la retirada tardía de Joe Biden, la breve campaña de Kamala Harris y el intento de asesinato. Sin embargo, antes del día de las elecciones, las encuestas seguían apuntando a una contienda reñida.

La encuesta de Selzer acaparó la atención antes de las elecciones al sugerir que Harris iba por delante. Finalmente, Trump ganó en Iowa por 13 puntos, una desviación considerable respecto a las previsiones.

Las encuestas agregadas por estado se situaban a menudo dentro de sus márgenes de error. El problema fue que los errores se movieron en la misma dirección. La agregación reduce el ruido aleatorio, pero no los sesgos compartidos. Las previsiones basadas en las encuestas no fueron capaces de captar dicho riesgo.

Las recientes encuestas de las primarias tampoco ofrecen demasiados motivos para la tranquilidad: los resultados en Minnesota, Wisconsin y Michigan se desviaron entre 10 y 25 puntos porcentuales. Esto es importante porque son esas mismas encuestas las que están configurando las expectativas de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

¿Otro espejismo?

Las encuestas apuntan ahora a una ola demócrata, incluso en bastiones republicanos. Los mercados de predicción también se inclinan cada vez más por los demócratas.

Los elevados precios de la gasolina, la caída del índice de aprobación del presidente y el habitual voto de castigo contra el partido en el poder respaldan esta visión. Aun así, me pregunto si tanto las encuestas como los mercados de predicción no se han vuelto excesivamente optimistas sobre las posibles victorias demócratas.

Como economista, sigo siendo prudente por dos motivos.

En primer lugar, el mapa electoral del Senado favorece a los republicanos. Los demócratas necesitan ganar cuatro escaños para hacerse con el control, por lo que bastaría con que unos pocos estados considerados toss-up, es decir, sin un favorito claro, se decantaran por los republicanos para impedir que los demócratas se hicieran con el Senado.

En segundo lugar, realizar encuestas es cada vez más difícil, ya que menos personas responden a llamadas de números desconocidos o revelan el sentido de su voto. Es posible que, en un mundo cada vez más polarizado, haya personas que prefieran no decir a quién van a votar. Si los llamados votantes «tímidos» tienen una mayor presencia en uno de los partidos, las encuestas pueden presentar un sesgo sistemático.

También hay un mercado de predicción para eso

Los mercados de predicción están ahora por todas partes y trasladan la denominada «sabiduría de las masas» a una amplia variedad de acontecimientos económicos, políticos y culturales.

Los mercados de predicción acertaron al situar a Trump como favorito en 2024. Y creo que pueden ofrecer un contrapunto útil a las encuestas cuando los participantes se basan en información que va más allá de los propios sondeos.

Sin embargo, esta vez me muestro prudente porque las contiendas individuales por los escaños del Senado suelen ser mercados con poca liquidez, con menos participantes y una menor cantidad de información independiente. Por tanto, las encuestas publicadas pueden convertirse en la principal referencia para la formación de precios: las encuestas condicionan las expectativas de los participantes y, posteriormente, las probabilidades que reflejan los mercados repiten la misma señal.

Creo que los mercados de predicción solo pueden cuestionar realmente las encuestas cuando incorporan información y análisis genuinamente independientes. De lo contrario, corren el riesgo de otorgar una falsa sensación de certeza a evidencias que, en realidad, son inciertas, y sospecho que la contienda podría estar más reñida de lo que sugieren tanto las encuestas como los mercados de predicción.


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