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Renta fija: por qué los bonos a corto plazo pueden reforzar la resiliencia en mercados inciertos


¿Pueden los bonos a corto plazo ayudar a que las carteras mantengan su resiliencia cuando aumenta la incertidumbre? Una menor volatilidad, caídas menos pronunciadas y una rentabilidad basada en los ingresos explican por qué los inversores deberían volver a considerar la renta fija a corto plazo.

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Duración: 5 Mins

Los periodos de incertidumbre en los mercados suelen poner de manifiesto las debilidades de las carteras.

  El aumento del riesgo geopolítico, la volatilidad de la inflación y los cambios en las expectativas de los bancos centrales han hecho que los últimos años hayan sido especialmente difíciles para los inversores en renta fija.

Aunque a menudo se espera que los bonos aporten estabilidad, la experiencia ha demostrado que no todos los segmentos del mercado de bonos se comportan de la misma manera cuando las condiciones se vuelven inestables. En este contexto de mercado, merece la pena volver a considerar los bonos a corto plazo.

Sus características estructurales les permiten desempeñar un papel estabilizador en las carteras, ayudando a limitar las caídas y suavizar la rentabilidad cuando aumenta la volatilidad.

Por qué la duración es importante cuando aumenta la volatilidad

La duración sigue siendo la principal fuente de riesgo en la mayoría de las carteras de bonos. Cuanto más largo es el vencimiento de un bono, más sensible es su precio a los cambios en los rendimientos. Cuando las expectativas de inflación cambian bruscamente, esa sensibilidad puede traducirse en oscilaciones incómodas en el valor del capital.

Los bonos a corto plazo —normalmente aquellos con vencimientos de uno a tres años— pueden ser menos sensibles cuando cambian las expectativas. Su vida útil es más corta, por lo que sus precios están menos expuestos a movimientos bruscos en las curvas de rendimiento de los bonos. En la práctica, eso significa menores fluctuaciones de precios cuando suben los rendimientos y caídas menos pronunciadas cuando los mercados se revalúan rápidamente.

Esta diferencia ha sido especialmente evidente durante los recientes periodos de tensión, en los que los ajustes en la parte larga de las curvas de rendimiento han sido rápidos y desordenados, mientras que los vencimientos más cortos se han mantenido más estables.

Menor volatilidad a largo plazo

Los datos históricos refuerzan este punto. Según Bank of America, los bonos corporativos de uno a tres años solo han registrado un año natural negativo en las últimas dos décadas.

Por el contrario, su índice más amplio, el All-Maturity Global Corporate Bond Index, experimentó varios periodos de rentabilidades negativas, incluyendo fuertes caídas durante episodios de tensión en los mercados (véase el gráfico 1).

Chart 1: Short-dated bonds: less vulnerable to drawdowns

 La diferencia también se refleja claramente en los indicadores de volatilidad. Durante el mismo periodo:
  •  El índice de uno a tres años generó rentabilidades anualizadas de alrededor del 3,3%, con una volatilidad de aproximadamente el 1,8%.
  • El índice de todos los vencimientos ofreció rendimientos anualizados más elevados, de alrededor del 4,1%, pero con una volatilidad mucho mayor, de aproximadamente el 5,1%.

 Desde el punto de vista del riesgo, los bonos a corto plazo ofrecen un rendimiento considerablemente mayor por unidad de riesgo. Para los inversores que dan prioridad a la preservación del capital y a la consistencia de los rendimientos, esa relación es importante.

Cómo se comportaron los bonos a corto plazo durante las recientes crisis

Los recientes acontecimientos del mercado ofrecen una ilustración práctica de esta dinámica.

  •  La crisis arancelaria de abril de 2025. Los anuncios arancelarios de EE. UU. se interpretaron como un impulso inflacionista. Las curvas de rendimiento se desplazaron al alza a medida que los inversores reevaluaban las perspectivas de las presiones sobre los precios y la política del banco central.

    Durante ese mes, el Índice de Bonos Corporativos Globales de Todos los Vencimientos experimentó una caída máxima de casi el 1,9%. El índice de vencimientos cortos (1-3 años), por el contrario, cayó menos del 0,4% y se recuperó más rápidamente hasta alcanzar nuevos máximos en cuestión de semanas.

    Los vencimientos más cortos ayudaron a amortiguar el impacto de una fuerte revalorización, limitando las pérdidas y favoreciendo una recuperación más rápida.
  • Conflicto con Irán en 2026. Se observó un patrón similar durante la escalada del conflicto con Irán a principios de este año. El aumento de los precios del petróleo avivó los temores inflacionistas y empujó al alza las curvas de rendimiento.

    Una vez más, los bonos a más largo plazo fueron los más afectados durante el periodo comprendido entre el 2 de marzo y el 14 de abril. El índice de todos los vencimientos registró una caída máxima cercana al 2,3%, mientras que el índice de vencimientos cortos (1-3 años) experimentó pérdidas más cercanas al 0,8% durante el mismo periodo.

    Aunque los bonos a corto plazo no se libraron, la magnitud de las pérdidas fue considerablemente menor y la volatilidad fue menos persistente.

     

El componente income hace el trabajo duro

Una de las razones por las que los bonos a corto plazo tienden a comportarse de manera diferente radica en cómo se generan sus rendimientos. Al tener vencimientos más cortos, una mayor proporción del rendimiento total proviene de los ingresos, del componente income, más que de las variaciones en los precios de los bonos.

Esos ingresos proporcionan un colchón importante cuando suben los rendimientos. Una forma útil de entender esto es el rendimiento de equilibrio: hasta qué punto pueden aumentar los rendimientos antes de que las pérdidas de precio compensen los ingresos anuales de una cartera de bonos (véase el gráfico 2).

Chart 2: Short-dated bonds: breakeven yields

 Dado que los bonos a corto plazo combinan rendimientos relativamente atractivos con una baja duración, los rendimientos suelen tener que subir en mayor medida antes de que la rentabilidad pase a ser negativa a lo largo de un año.

En la práctica, esto reduce la sensibilidad a la volatilidad de los tipos de interés y ayuda a estabilizar la rentabilidad cuando los mercados están agitados.

Horizontes más cortos, riesgo de crédito más contenido

Los vencimientos más cortos también reducen la exposición a las incertidumbres crediticias a largo plazo. Aunque el riesgo de crédito nunca se elimina por completo, los bonos con vencimientos más cortos limitan la exposición al riesgo de refinanciación, al deterioro del balance y a la perturbación estructural del modelo de negocio.

Los emisores con calificación de grado de inversión en el segmento de vencimiento corto suelen tener una cobertura de flujos de caja más predecible en horizontes a corto plazo, lo que hace que este segmento resulte especialmente atractivo para los inversores que buscan ingresos corporativos sin asumir un riesgo de crédito de ciclo largo.

En estrategias gestionadas de forma activa con flexibilidad para mantener los bonos hasta su vencimiento, esto puede verse reforzado por el efecto «pull to par». A medida que los bonos se acercan al vencimiento, los precios convergen naturalmente hacia el valor nominal. Esto ayuda a reducir la volatilidad de la valoración a precios de mercado y proporciona flujos de caja regulares que pueden reinvertirse cuando surgen oportunidades.

Resiliencia a través del diseño de la cartera

La incertidumbre en el entorno de inversión actual ya no es episódica, sino estructural. Es probable que las crisis geopolíticas, las sorpresas inflacionistas y los cambios bruscos de política sigan siendo una constante más que una excepción.

En ese contexto, la resiliencia no consiste tanto en realizar previsiones precisas como en construir carteras que puedan rendir en una amplia gama de escenarios.

Los bonos a corto plazo contribuyen a esta resiliencia a través de claros atributos estructurales: menor riesgo de duración, rendimientos impulsados por los ingresos, recuperación más rápida del capital y una exposición más contenida a la incertidumbre crediticia. Para los inversores que buscan estabilizar sus carteras sin renunciar a un rendimiento defensivo, los bonos a corto plazo pueden desempeñar un papel importante dentro de las asignaciones de renta fija. 

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